Sales, entras, vuelves a salir, apareces, desapareces, regresas... Pero al fin y al cabo, siempre sigues ahí para sacarme una sonrisa cuando más lo necesito...
Hay lazos que no se rompen, y tu eres uno de ellos, después de tantas cosas... al final sólo quedan las buenas, y me enseñas que pase lo que pase los recuerdos felices ganan la batalla.
Merece la pena cruzarse contigo en el camino, porque aunque de vez en cuando se bifurque, estoy segura de que llegará hasta su destino. Mereces la pena.
"Porque lo nuestro sigue igual, y mira todo lo que ha llovido..."
- Clara, creo en Dios.
- Ah, ¿y esa novedad?
- Porque te tengo a ti, boba...
Y yo ahora me duermo con una cara de tonta y una sonrisa inmensa. Me haces feliz.
14 de diciembre de 2011
No seas tonta. Ella no es para ti. O sí. Tenéis una relación demasiado idílica, no puede salir bien. La quieres, y ella te quiere a ti, o eso parece. ¿El por qué? Ni idea. No lo entiendo. Somos tan diferentes, el blanco y el negro, el agua y el aceite, la noche y el día... Pero me hace tan feliz necesitar su presencia... Me encanta que me abrace, que me diga cosas para hacerme rabiar, pero que luego me diga frases como... "No buscaría sustituta, porque eres insustituible..."
Cuídala, no hagas como siempre, que tú te ilusionas y a los dos días la cagas... Y no lo niegues, porque siempre lo haces, no tiene por qué ser diferente esta vez. Pero quieres quedarte a su lado, y lo sabes... Así que actúa con la cabeza y con el corazón, y no rompas lo que se está creando, porque puede llegar a ser algo grande.
Es totalmente distinta a los/las demás...
Si ella es diferente, ¿por qué no serlo tú esta vez?
Demasiadas ideas, demasiados sentimientos... para una sola persona.
It`s the way I'm feeling, I just can't deny.
13 de diciembre de 2011
Ella... está cambiando el curso de las cosas, todos los esquemas... ella... es mi polo opuesto, pero con la persona que más me identifico ahora mismo... ella... no se, es ella... no puedo decir mucho más, no tiene explicación... es... ELLA.
"Qué alegría más tonta... que bonita tu boca, que paz, que bien vivir..."
Se que tus palabras ya no van dirigidas a mi, pero siempre que leo algo sobre ti no puedo evitar recordar. Suerte que ahora ya no me duele, ya no eres tú, ahora es ella, y espero que lo siga siendo...
Hablando de ella... me pregunta que si soy real. Lo soy, en la medida en que ella me deje serlo. Espero estar ahí en lo bueno y en lo malo, que cuente conmigo, que me eche de menos, que haga lo que sea por verme, por dormir conmigo... tal y como yo lo hago con ella. No te vayas, ahora no.
Nueva fecha que recordar, nueva persona a la que cuidar.
Sencillez, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento. Eso es la sinceridad. Pero es mucho más complejo que eso. Es ser capaz de abrirse a una persona, y ser capaz de sacar todos y cada uno de los pensamientos y sentimientos que guardas dentro, de no ocultar nada... Y señores, es difícil, mucho. Es una de esas veces que te pones delante de alguien y piensas "Hoy se lo digo, ya está bien". Pero no lo haces, porque el miedo te come, porque en el fondo sabes que las palabras que salgan de tu boca van a hacer daño. Pero a su vez, si no se lo dices también le haces daño, y a ti misma porque la necesidad de expresarte te corroe.
Te decides, lo haces... y te sientes justa, y a la vez egoísta, porque aunque hagas daño, tu te sientes mejor, o quizás no...
De como decirle a alguien que no sabes lo que quieres decir, aunque en el fondo si que lo sepas...
Salir una noche y perderte con una persona que apenas conoces, pero parece que has pasado con ella toda tu vida, es una sensación genial... Todos deberíamos aprender a dejar de juzgar a simple vista, e intentar descubrir lo que esconde la gente, porque puede ser algo maravilloso.
Estoy encantada de tener a personas así en mi vida, que llegan sin avisar, y van metiéndose poco a poco el tus días, hasta que sientes una necesidad inmensa de tenerla a tu lado.
De como encontrarte con alguien que te pide un cigarro y querer conocerla más y más cada día.
Cada persona es un mundo. Lleno de complicaciones, alegrías, dificultades, dudas, sentimientos, manías, virtudes, personas...
Cada persona es un mundo, como decía, y yo tengo el mío propio, como todos. Solo que ahora es un poquito más grande. Ahora también están tus abrazos, tus manos, tus susurros, tus miradas... Ahora también lo forma cualquier ínfima cosa que te pertenezca. ¿Quieres quedarte?
Tantas noches sin dormir con alguien que no fuera su peluche le hizo olvidarse de esa sensación... Hasta que de repente, surge. Unos brazos, una piel... Besos furtivos que se pierden entre las sábanas. Da igual que la cama no sea lo suficientemente grande para los dos cuerpos, porque el espacio que necesitan es reducido, tan sumamente pequeño que los dos parecen uno sólo...
Así se sintió la noche en la que decidió acudir a su cita. Su amiga iba a estar sola, y la invitó a que cenaran juntas, vieran una película y luego... lo que surgiera. Sabía que detrás de esa invitación, se escondía un sentimiento imposible de definir hasta entonces. Casi sin darse cuenta allí estaba, con ella en el sofá, riéndose, criticando toda la programación de la tele...
-¿Tienes hambre? Voy a ver qué hay por ahí...-
Cuando terminaron de cenar, decidieron que lo mejor era ver la peli en la cama, estarían mucho más cómodas...
Nerviosa, la acompañó hasta su habitación, se descalzó y se dejó caer sobre el colchón, lleno de cojines que parecían protegerla de lo que estaba a punto de suceder... Y cinco minutos después de que el título apareciera en la pantalla, las caricias empezaron a brotar, y de las caricias a los besos no hubo más que un instante... Después de un largo tiempo envueltas en placer, se abrazaron... desnudas, cansadas... pero juntas al fin y al cabo...
De como una noche puede cambiar las cosas, incluso para bien...
Aquella muchacha que antes lloraba escondida entre las sábanas de su cama, ahora mostraba un amago de sonrisa en su cara. Intentaba convencerse a sí misma de que ya no sentía nada, que todo había pasado, que por fin lo había conseguido.
-Sé feliz- Se decía. Pero en su interior podía encontrar montañas de recuerdos que hacían que siguiera atrapada en aquel callejón, para ella sin salida hasta entonces. Por más que cerraba los ojos e intentaba huir de aquel laberinto que conducía a ninguna parte, se encontraba vacía, sola, sin amor... sin nada.
A su alrededor, miles de personas aparentemente felices rodeadas de millones de momentos que iban escribiendo cada pequeña historia. Las calles respiraban paz, todo lo que se cruzaba a su paso era la viva imagen de la felicidad... Coincidencia o mala suerte, pero el mundo parecía conspirar contra ella.
Se preguntaba... -Ellos tienen todo. Y yo... ¿Qué tengo yo?
Sabía que buscaba algo que no volvería a encontrar, eso que se le escapó de las manos casi sin darse cuenta. Y pensaba que su guión había llegado a su fin, y era incapaz de encontrar un aliciente que le incitara a reescribirlo.
Y así transcurrían los días para aquella chica, paseando bajo el cielo gris que cubría su mundo... Esperando algo que transformara la tormenta que caía sobre ella, e intentado encender una vela que iluminara el camino que las luces pasadas habían alumbrado...
La chica más triste que había en la ciudad, había conseguido aprender a mentirse, había conseguido sonreír...
Hoy me he dado cuenta de que no puedes obligar a nadie a que te quiera, que no puedes entrar a formar parte de su vida como querrías...
Las personas quieren, aman... y cuando aman, aman de verdad, el resto del mundo no existe.
Hoy me he dado cuenta de que ya está bien de intentarlo. Que ame, que ame con todas sus fuerzas, que ya llegará el momento en el que yo pueda sentir lo mismo...
No sé por qué ya no me salen las palabras como lo hacían antes... No sé por qué ya no tengo nada sobre lo que escribir. Leo entradas de otras personas y veo que su vida va avanzando como avanza el calendario... En cambio yo...
Siempre me han dicho que no es bueno anclarse al pasado, que te acaba estancando y poco a poco te va privando de libertad...
Hace un par de años, al decir amor, te nombraba a ti... Había conseguido quitarme las cadenas que me unían a ti. Lo había olvidado, ya no veía tu imagen, ya no me entristecía, carecías de ese significado... Hasta hoy...
"Mi estrategia es que un día cualquiera, no se cómo ni con qué pretexto, por fin me necesites..." Mario Benedetti.
10 de agosto de 2011
Nunca pensé que lo que un día se perdió volviera como si nada... Cada beso que nos dimos reaparece poco a poco, cada rincón donde nos escondimos nos vuelve a cubrir...
Aumentan las ganas de verte, de estar contigo, de volver a soñar con algo parecido a un futuro posible...
Algo difícil, pero que poco a poco podemos ir tejiendo y formando, eso si, no te sueltes de mi mano... Porque yo no voy a soltarte, no te lo voy a poner tan fácil...
Quizás les haya pasado en alguna ocasión, quizá, alguna vez, caminando por la calle les pareció ver entre el tumulto de la gente a una persona a la que amaron hace mucho tiempo, apenas fue un instante, un breve destello de luz, lo suficiente para dejar una quemadura en la retina y en el alma, lo suficiente como para dejarte paralizado en mitad de la acera sintiéndote a contracorriente de todo, sin saber muy bien qué hacer o qué decir. Y se le llena a uno la cabeza de recuerdos.
Y el caso es que no estás seguro de que se trate de esa persona, porque primero fue, como digo, un breve instante, y en segundo lugar porque hace tanto tiempo desde la última vez que os visteis que… todos hemos cambiado en este tiempo, y tú también, aunque a veces te niegues a reconocerlo, y está bien que así sea. El caso es que entonces uno queda dudando en mitad de la acera pensando si no será que uno confunde la realidad con el deseo. Quiero decir que quizá sí se trate de esa persona pero a lo mejor no, a lo mejor uno lo desea tanto que la inventa entre la gente, apareciendo y desapareciendo, desapareciendo y apareciendo. Y no digo que quedara algo urgente por decir, algo pendiente. Quizás no sea eso, quizás sea un deseo inconsciente, y uno sólo quiere encontrarse con ella para decirle… cualquier tontería. Quizá para recuperar un retazo de aquellos tiempos en los que éramos eternos y vulnerables, quizás sólo para decir: ¿Qué ha sido de ti en todo este tiempo? ¿Qué fue de nosotros?… ¿Qué ha sido de mí?
Pero se algo… Sé que algún día todo cambiara. Algún día las cosas serán diferentes. Un día una persona entrará en un vagón de metro y encontrará a una chica a la que amo en el asiento de enfrente, radiante y luminosa, y se acercará a ella, y le preguntará… ¿Cómo estás? ¡Cuánto tiempo!, ¿te acuerdas de mí?, y un día, todo cambiará. Ella se levantará de su asiento sosteniéndole la mirada, el metro detendrá su ritmo, todas las cabezas se girarán hacia ellos… La ciudad también se detendrá, la gente parada en las aceras, los coches en mitad de la calle, las palomas emprenderán el vuelo, ella se acercará mucho a él, y un día le responderá de forma muy diferente a como suele suceder…
¿Y que sientes ahora? Dime. Ahora que nos hemos quedado en un ‘pudo y no fue’. Yo que temía el después. Temía echarte de menos. Temía necesitar volver a verte si llegabas a rozar mis labios una sola vez. Ahora niégame que no me echas de menos más que nunca. Que el aguantarnos las ganas por temor al mañana no te corroe por dentro. Nada de lo que hicimos subsano las ganas del momento, ni ahora me sirven de consuelo para no extrañarte. Si, puedo afirmarlo, te echo un poco de menos. Es más, me atrevería a decir que este es uno de esos casos en que fue peor el remedio que la enfermedad. Dicen que los besos aguantados son como las cosas que no decimos; te van comiendo por dentro. Acaban con tus recuerdos sustituyendo cada uno de ellos por un ‘podría’ y comienzas a vivir en el pasado, en lo que una vez para nosotros fue presente y no lo aprovechamos. No sé que va a pasar ahora, tu quizás te vayas, y me dejes aquí, o te quedes, y tenga que verte día tras día... pero ten por seguro que yo me guardo " un presente" por si algún día lo necesitamos. Solo espero la oportunidad de volver a tenerte en frente y decirte:
‘Déjame que toque la suerte y por una vez, no recuerdes todo lo que pudo haber sido', y esta vez... si que funcione.
Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán,siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejareis de intentarlo…Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.
Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más...
Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza.
Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir,conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros.
Porque,a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas,que haciendo el amor con alguien a quien aprecias...
Y tu piel es blanca como esta mañana de enero demasiado hermosa como para ir a trabajar. Y sin pestañear, hablamos con la jefa un cuento chino y, como niños, nos volvemos a acostar. Se supone que debería ser fácil, ¿Tienes frío? Pero a veces lo hago un poco difícil. Perdón. Suerte, que tu ríes y no te enfadas, porque eres más lista y menos egoísta que yo.
¿Todavía tienes frío? Bueno, cierra los ojos un minuto, que te llevo a un lugar...
Imagina una calita, yo te sirvo una clara, es verano y luce el sol, es la costa catalana. Y estamos tranquilos, como anestesiados, después del gazpacho nos quedamos dormidos. Mirando el Tour de Francia en la típica etapa donde Lance gana imponiéndose al sprint con un segundo de ventaja en el último suspiro, colgándose a sus hombros el maillot amarillo. De nuevo el chiringuito, un bañito, helado de pistacho, partido al futbolín, lanzamos unos frisbis, jugamos a las cartas y acabamos cenando sardinas y ensalada. Bebemos, dorados, hablamos, callados. La luna, la sal, tus labios mojados. Me entra la sed y pido una copa, y España se queda en cuartos en la Eurocopa...
Pero nos da igual, hoy ganaremos el mundial. Subimos a casa, hacemos el amor y sudamos tanto que nos deshidratamos. El tiempo se para, el aire no corre. Mosquitos volando y grillos cantando. Y tú a mi lado, muriendo de sueño. Cansada, contenta, me pides un cuento. Y yo te lo cuento, más bien me lo invento. Te explico que un niño cruzó el universo montado en un burro con alas de plata buscando la estrella llamada Renata que bailaba salsa con un asteroide llamado Julián Rodríguez de Malta. Malvado, engreído, traidor, forajido. Conocido bandido de la vía Láctea por vender estrellas independientes a multinacionales semiespaciales, y te duermes...
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios...
Al principio, como siempre, dormimos abrazados, y cuando ya suspiras me retiro a mi espacio. Me gusta dormir solo a tu lado... de la cama, de esta cama hoy repleta de mantas en esta mañana fría, fría, fría... congelada, congelada...
Hoy se despide el día con una tormenta de las que hacen historia... Desde pequeña siempre me he imaginado pasando los días como hoy sentada en un pequeño sofá pegado en la ventana, de los que siempre salen en las habitaciones de las películas... Es algo que siempre he soñado tener...
En el fondo, las tormentas no son más que el encuentro de dos masas de aire a distinta temperatura, que provocan una inestabilidad traducida en viento, lluvia, luz y sonido. Pero en mi diccionario, hace mucho que las tormentas pasaron a significar algo mucho más poderoso que un simple chaparrón...
Cuando vives una relación, compartes muchos momentos, muchas anécdotas, y hay pequeños detalles que son sólo vuestros, como aquella canción que sonaba, aquella frase de un libro que os describía... En nuestra historia reinaban las tormentas... Cada gota de lluvia era un te quiero en silencio, cada trueno un reflejo de la impotencia que nos invadía cada vez que la distancia ahogaba, cada relámpago, la vela que iluminaba el camino de la otra cuando todas las luces se apagaban...
Hoy, un día más... echo de menos sonreír al mirar por la ventana, coger el móvil, y mandarle un mensaje diciéndole, por ejemplo: "Está lloviendo... Te quiero."
Son días como hoy los que empapan y arrugan mi vida, y en los que la poca esperanza que me queda lucha para que tampoco para ella la palabra tormenta haya perdido el gran significado que adquirió aquella noche de diciembre...
8 de mayo de 2011
Cuando alguien se sincera contigo, y te cuenta sus sentimientos, inevitablemente los comparas con los tuyos, con los que tuviste o con los que todavía no lograron desaparecer. Ella me ha contado los suyos, y aunque no creí que llegado el momento iba a actuar así, no me he enfadado, ni mucho menos. Me ha ayudado mucho, ha sido una persona que me ha marcado, y no puedo enfadarme. Al contrario, me alegra saber que tiene claro lo que siente y ha decidido luchar por ello...
Como decía se comparan sentimientos, y yo he comparado con los que creía que ya estaban guardados en un cajón, cerrados con llave, y enterrados de por vida. Resulta que por ese cajón entra un rayo de luz, una grieta impide que se guarden del todo y para siempre... Esa persona que marcó un antes y un después en mi vida sigue ahí, por mucho que me empeñe en que desaparezca. Quizás no la quiera como antes, el tiempo va cerrando heridas y lo que antes ahogaba ahora sólo molesta un poco... pero la cicatriz palpita, como palpita el corazón cada vez que alguien menciona su nombre, cada vez que mi mirada se posa en una foto, en una carta, cada vez que mi mente vuela hasta ese sofá donde empezó todo...
Se que no tiene solución, pero confío en el destino, y en eso que dicen que si dos personas están hechas para estar juntas, tarde o temprano lo estarán. Cuando estábamos juntas no había nada más fuerte en el mundo, ella era mi mitad, y yo la suya... ojalá algún día pueda volver a ser la suerte de su vida.
Con un cigarro en la mano, un poco de música, de esa que con sólo oír los primeros acordes las lágrimas te desbordan, y las sábanas hasta arriba, me dispongo a escribir... De todo y de nada. Hoy no puedo destacar más que un pequeño gesto de tristeza en mi cara... ¿Te pasa algo? Me han preguntado eso durante todo el día. Pero no me pasa nada, simplemente es uno de esos días que intentan disfrazarse de domingo por la tarde, en los que lo único que te apetece es sentarte (más bien tirarte) en el sofá, con una película, un paquete de pañuelos por si acaso, y una manta para tener la sensación de sentirte más segura... más protegida... como si un trozo de tela te fuera a cubrir de todo lo que te preocupa...
Y ya es hora de dormir, otro día más que acaba con la esperanza de que el día siguiente sea un poquito mejor.
Y cierras los ojos, y piensas en ella, y sueñas con sus abrazos, con sus te quiero, con su sonrisa... y eso, sólo eso, es lo que consigue hacerte sonreír....
Y sólo con la sensación de notar sus labios sobre los míos, desapareció todo lo que esos días había ido arrastrando... Aún me parece increíble el poder de los besos... O quizás de los suyos.
¿Habéis sentido alguna vez esa extraña sensación de que todo en lo que estás volcando tu vida se te escapa poco a poco de las manos? Como si de repente se fuera desvaneciendo entre las sombras, y no puedes hacer nada por evitarlo...
Yo siento que la pierdo poco a poco. En este caso no se disuelve en la sombra, se pierde en la distancia... Esa distancia que día a día nos separa y no podemos darnos todo lo que soñamos.
Entró en mi vida sin avisar, me ilusionó, incluso me atrevo a decir que poco a poco me fue enamorando, dedicándole 5 minutos más de mi tiempo cada día, hasta que no quedaba un sólo milímetro de mi cerebro que no pensara en ella, hasta que los resquicios de lo que tuve desaparecieron del todo.
Ahora tengo miedo. Miedo de no volver a abrazarla, de no volver a sentir sus labios, miedo de volver a lo de antes, al dolor...
Con 19 años y toda mi inocencia puedo decir que me he enamorado una sola vez, completa y absolutamente... Creo que por segunda vez lo estaba logrando, hasta que la inseguridad y ese algo que falta apareció.
Se hace camino al andar, dicen... Sigamos nuestro camino, y vayamos resolviendo dudas, pero JUNTAS...
Supongo que tienes miles de recuerdos bonitos, y es imposible que lo olvides. Pero yo no me rindo y voy a igualar el marcador, me voy a quedar a tu lado, fabricando todos los recuerdos del mundo, para que un día te vayas a la cama y te des cuenta de que estoy en casi todos los instantes que te hacen sonreír.
A lo mejor podríamos ser un cuento sin acabar, una cajita llena de recuerdos, incluso un sentimiento que se quedó dormido...
Podríamos ser lo que se quedó guardado en un cajón, la sonrisa cómplice, el abrazo que nunca acabe, lo que pudo ser, pero no fue, la ilusión oculta, la hora de espera o quizás dos manos que se cruzan.
Podríamos ser lo que no se define con simpleza, porque nunca pudo pensarse claramente.
Somos lo que fuimos, lo que pudimos ser y lo que somos, no somos nada pero podemos serlo todo...
Una vez sentí algo por una chica, tuve mi oportunidad pero no la aproveché. Por un tiempo por las noches desde mi cama, me preguntaba si había cometido un error, si algún día dejaría de pensar en ella.
Ahora no recuerdo como lucía, su rostro desapareció, y nunca va a regresar.
Entonces, ¿Son seis meses suficientes para olvidar a alguien? Absolutamente, Sobre todo cuando aparece otra persona que cambia todas tus expectativas, que pone tu mundo patas arriba, y todo lo que antes dolía desaparece.
Entonces, ¿Son siete días suficientes para querer a alguien? Absolutamente.
La Real Academia española define utopía como: "Proyección humana de un mundo idealizado que se presenta como alternativo al mundo realmente existente, ejerciendo así una crítica sobre éste."
Hasta hace un par de semanas, solía vivir así, era feliz en mi mundo perfecto, apartada de todo lo que pudiera hacerme sufrir, en mi burbuja de cristal, frágil y a la vez resistente. Pero entonces llegaste tú, y con tu sonrisa rompiste la finísima capa que me separaba a mi del resto del mundo, la rompiste con unas cuantas palabras, prometiendo protegerme, protegerme incluso mejor que mi burbuja, con dos palabras claves destrozaste mi mundo perfecto, mi utopía: Te quiero. Y sin ningún tipo de piedad, me dejaste desprotegida, expuesta a cualquier dolor.
Creo que hacía mucho que no sentía algo que no fuera anhelo, o incluso soledad. Ahora siento que tú estás conmigo... Me da miedo, pero aun así no me arrepiento, alguien me dijo alguna vez que no hay que arrepentirse nunca de algo que te hace sonreír.
Te odio por la nota que dejaste al despertar huyendo.
Te odio por los días que has estado sin estar dentro de mí.
Te odio por dejarme a medias antes de llegar al éxtasis.
Te odio por tu boca que carece de verdad, y sigue así.
Te odio como nadie en este mundo te odiará.
Te odio como no se puede odiar a nadie más.
Te odio porque siempre sigues, siempre sigues, siempre sigues...
siempre sigues ahí.
Te odio, tanto que podría hacerte resucitar del miedo.
Olvidaste en mi alma el cuaderno en el que solías preguntar: "¿Cuántos días quedan para vernos?"
Tengo el corazón a punto de estallar.
Te odio, te odio, te odio... No, no te odio...
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos." El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
Esta canción la descubrí hace poco, y la verdad es que me encanta. Se le podrían sacar los tres pies al gato, pero en el fondo, de lo único que habla esta canción es del amor, a veces con muchas dificultades, pero en el fondo, amor.
Mi vida empezó aquel día en la inauguración de un polideportivo
a la que fui invitado en calidad de diputado
y como miembro del partido.
Cuando te vi pasar por la otra acera,
con tus recién cumplidos quince años,
salías de la escuela.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.
Vestías el uniforme de la escuela:
el jersey verde, la falda de cuadros,
hasta las rodillas las medias.
Sobre los hombros una pesada cartera.
Quién fuera tu porteador, tu tutor,
tu institutriz o tu maestra.
Para estar cerca siempre de ti
y dedicarte mil atenciones,
mil atenciones.
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
En los plenos del congreso no hacía otra cosa que pensar en ti,
y día a día iba a tu colegio
para verte salir.
Hasta que un día el amor rebosó en mi cuerpo
dulce, violento. Y así, corriendo,
fui hacia ti y te pregunté:
"Buena muchacha, te acompaño a casa".
No olvidaré cómo dijiste "Como quiera usted".
"Como quiera usted".
Poco a poco nuestra relación se fue formalizando,
hacíamos juntos los deberes
mientras íbamos a tu casa andando.
Hasta un día logré invitarle al cine a ver El Rey León.
Cuando las hienas acechaban al héroe
contra mi pecho mi pequeña se estrujó.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
Pero como todas las historias de amor,
al menos las más bellas,
la nuestra por supuesto también
acabó en tragedia.
Y a su madre al enterarse le entró la histeria,
me denunció, y puso un matón
para seguir a su pequeña.
Y una gris tarde fui a buscarla y aquel matón,
por tres sitios, la cara me rompió.
La cara me rompió.
Pronto se hicieron eco de la noticia
los medios de comunicación,
y un moderno cantautor
me compuso una canción.
Durante una temporada El Mundo
me dedicaba sus portadas,
y para darle mayor gravedad
Pedro J. un editorial.
Y tertulianos en la radio y la tele comentaban
cómo la juventud se pierde.
Ay, ¡cómo se pierde!
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
El comité disciplinario del partido,
movido por la envidia claramente,
inició una investigación interna
y me abrieron expediente.
Y tras un arduo y largo tormento me expulsaron a la vez
Hoy ha sido una de esas tardes de domingo de las que, aunque no sabes por qué, te invade la tristeza...
Revoloteando por Internet, he encontrado el blog de una persona cercana, pero sobre todo, muy importante para mí. Y he viajado hasta los recuerdos de hace varios años, hasta el verano donde encontré a esta persona, donde pasó de ser conocida, a ser amiga.
Nadie me ha regalado tantas sonrisas, tantos detalles, tantos buenos momentos... Yo era una niña ( y lo sigo siendo), pero se abrió a mí, confió desde el principio.
Surgió algo hace un par de años que me llevó a pensar que desaparecería de mi vida, que se alejaría, e incluso que no volvería a verla. La verdad es que llegué a llorar. La empecé a echar de menos sin saber aun qué iba a pasar.
Pero ahora, después de todo, sigue a mi lado. Y no creo que sepa todo lo que me importa, todo lo que necesito un abrazo suyo...
Tenemos miles de diferencias, empezando por la edad, pero creo que en ese lugar, ese verano, en esos diez días, una personita nos unió, y consiguió que sigamos donde estamos.
Diría miles de cosas, pero sobre todo, le doy las gracias por escucharme, por aguantarme, por estar ahí... GRACIAS POR PRESTARME TUS ALAS CUANDO YO NO PUEDO VOLAR SOLA.
Hace unos días que no escribo nada... La verdad es que últimamente tengo poco que decir, y esas cuantas palabras, siempre hablan de lo mismo...
Hoy ha sido un día curioso. Se han mezclado los más profundos recuerdos con la nueva realidad. ¿Casualidades? Aún no lo sé, pero lo que está claro es que conseguiste filtrarte en cada recoveco de mi vida... Un Fiat Punto, ya ves tú que tontería... Pero para mí esa marca es un mundo, porque era el único sitio donde conseguíamos crear nuestra atmósfera...
Cada vez te siento más lejos, y en el fondo me alegro, ya he llorado más que suficiente. Aun así, cada vez estoy más segura de que nunca podré olvidarte. Fuiste lo más grande de mi vida, y no hay más vuelta de hoja.
He llegado a un par de conclusiones, por llamarlas de algún modo. Creo que lo único que me duele de esta situación, es que tú hayas conseguido olvidarme tan fácilmente, o eso es lo que dejas ver. No sé si eres más fuerte que yo, pero para mi está siendo la situación más difícil a la que me he tenido que enfrentar nunca.
Y por otro lado, creo que jamás volveré a enamorarme, al menos no como lo estaba de ti. Y ahora estoy contenta, no lo niego, pero no es lo mismo... Tengo unas expectativas demasiado altas, comparando con todo lo que sentía a tu lado... Todo lo que provocabas en mi...
Esta entrada no tiene mucho sentido, simplemente tenía que sacarlo... Decirte que te quiero sobra, ha quedado demasiado claro... y la verdad, no entiendo muy bien por qué lo sigo haciendo, cuando es totalmente inútil...
Sé que es difícil que vuelva a encontrarte, que se crucen nuestros caminos...
Voy a guardarte en la caja fuerte mi memoria, es todo lo que necesito para sobrevivir.
Pero ya está, creo que por fin voy a empezar a ser yo, aunque me falte una pieza del puzzle, aunque cuando suene esa canción llore como nadie... Será inevitable, pero ha llegado la hora de salir a flote, y dejar de anclarse en esas lluvias pasadas... Te echo de menos, sí, pero por fin, dejaré de enterrarme a mi misma...