Con un cigarro en la mano, un poco de música, de esa que con sólo oír los primeros acordes las lágrimas te desbordan, y las sábanas hasta arriba, me dispongo a escribir... De todo y de nada. Hoy no puedo destacar más que un pequeño gesto de tristeza en mi cara... ¿Te pasa algo? Me han preguntado eso durante todo el día. Pero no me pasa nada, simplemente es uno de esos días que intentan disfrazarse de domingo por la tarde, en los que lo único que te apetece es sentarte (más bien tirarte) en el sofá, con una película, un paquete de pañuelos por si acaso, y una manta para tener la sensación de sentirte más segura... más protegida... como si un trozo de tela te fuera a cubrir de todo lo que te preocupa...
Y ya es hora de dormir, otro día más que acaba con la esperanza de que el día siguiente sea un poquito mejor.
Y cierras los ojos, y piensas en ella, y sueñas con sus abrazos, con sus te quiero, con su sonrisa... y eso, sólo eso, es lo que consigue hacerte sonreír....
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