2 de junio de 2011

Peor el remedio que la enfermedad.

¿Y que sientes ahora? Dime. Ahora que nos hemos quedado en un ‘pudo y no fue’. Yo que temía el después. Temía echarte de menos. Temía necesitar volver a verte si llegabas a rozar mis labios una sola vez. Ahora niégame que no me echas de menos más que nunca. Que el aguantarnos las ganas por temor al mañana no te corroe por dentro. Nada de lo que hicimos subsano las ganas del momento, ni ahora me sirven de consuelo para no extrañarte. Si, puedo afirmarlo, te echo un poco de menos. Es más, me atrevería a decir que este es uno de esos casos en que fue peor el remedio que la enfermedad. Dicen que los besos aguantados son como las cosas que no decimos; te van comiendo por dentro. Acaban con tus recuerdos sustituyendo cada uno de ellos por un ‘podría’ y comienzas a vivir en el pasado, en lo que una vez para nosotros fue presente y no lo aprovechamos. No sé que va a pasar ahora, tu quizás te vayas, y me dejes aquí, o te quedes, y tenga que verte día tras día... pero ten por seguro que yo me guardo " un presente" por si algún día lo necesitamos. Solo espero la oportunidad de volver a tenerte en frente y decirte:
‘Déjame que toque la suerte y por una vez, no recuerdes todo lo que pudo haber sido', y esta vez... si que funcione.

No hay comentarios:

Publicar un comentario