23 de octubre de 2011

Prexie V.

Salir una noche y perderte con una persona que apenas conoces, pero parece que has pasado con ella toda tu vida, es una sensación genial... Todos deberíamos aprender a dejar de juzgar a simple vista, e intentar descubrir lo que esconde la gente, porque puede ser algo maravilloso.
Estoy encantada de tener a personas así en mi vida, que llegan sin avisar, y van metiéndose poco a poco el tus días, hasta que sientes una necesidad inmensa de tenerla a tu lado.

De como encontrarte con alguien que te pide un cigarro y querer conocerla más y más cada día.

19 de octubre de 2011

Al igual...

Al igual que Orión, sigues siempre conmigo...
Gracias, sabía que hoy no me fallarías.

17 de octubre de 2011

¿Te quedas?

Cada persona es un mundo. Lleno de complicaciones, alegrías, dificultades, dudas, sentimientos, manías, virtudes, personas... 
Cada persona es un mundo, como decía, y yo tengo el mío propio, como todos. Solo que ahora es un poquito más grande. Ahora también están tus abrazos, tus manos, tus susurros, tus miradas... Ahora también lo forma cualquier ínfima cosa que te pertenezca. ¿Quieres quedarte?

16 de octubre de 2011

Incluso para bien...

Tantas noches sin dormir con alguien que no fuera su peluche le hizo olvidarse de esa sensación... Hasta que de repente, surge. Unos brazos, una piel... Besos furtivos que se pierden entre las sábanas. Da igual que la cama no sea lo suficientemente grande para los dos cuerpos, porque el espacio que necesitan es reducido, tan sumamente pequeño que los dos parecen uno sólo...
Así se sintió la noche en la que decidió acudir a su cita. Su amiga iba a estar sola, y la invitó a que cenaran juntas, vieran una película y luego... lo que surgiera. Sabía que detrás de esa invitación, se escondía un sentimiento imposible de definir hasta entonces. Casi sin darse cuenta allí estaba, con ella en el sofá, riéndose, criticando toda la programación de la tele...
-¿Tienes hambre? Voy a ver qué hay por ahí...-
Cuando terminaron de cenar, decidieron que lo mejor era ver la peli en la cama, estarían mucho más cómodas...
Nerviosa, la acompañó hasta su habitación, se descalzó y se dejó caer sobre el colchón, lleno de cojines que parecían protegerla de lo que estaba a punto de suceder... Y cinco minutos después de que el título apareciera en la pantalla, las caricias empezaron a brotar, y de las caricias a los besos no hubo más que un instante... Después de un largo tiempo envueltas en placer, se abrazaron... desnudas, cansadas... pero juntas al fin y al cabo...

De como una noche puede cambiar las cosas, incluso para bien...

2 de octubre de 2011

Aprender a mentir...

Aquella muchacha que antes lloraba escondida entre las sábanas de su cama, ahora mostraba un amago de sonrisa en su cara. Intentaba convencerse a sí misma de que ya no sentía nada, que todo había pasado, que por fin lo había conseguido.
-Sé feliz- Se decía. Pero en su interior podía encontrar montañas de recuerdos que hacían que siguiera atrapada en aquel callejón, para ella sin salida hasta entonces. Por más que cerraba los ojos e intentaba huir de aquel laberinto que conducía a ninguna parte, se encontraba vacía, sola, sin amor... sin nada.
A su alrededor, miles de personas aparentemente felices rodeadas de millones de momentos que iban escribiendo cada pequeña historia. Las calles respiraban paz, todo lo que se cruzaba a su paso era la viva imagen de la felicidad... Coincidencia o mala suerte, pero el mundo parecía conspirar contra ella.
Se preguntaba... -Ellos tienen todo. Y yo... ¿Qué tengo yo?
Sabía que buscaba algo que no volvería a encontrar, eso que se le escapó de las manos casi sin darse cuenta. Y pensaba que su guión había llegado a su fin, y era incapaz de encontrar un aliciente que le incitara a reescribirlo.
Y así transcurrían los días para aquella chica, paseando bajo el cielo gris que cubría su mundo...  Esperando algo que transformara la tormenta que caía sobre ella, e intentado encender una vela que iluminara el camino que las luces pasadas habían alumbrado...
La chica más triste que había en la ciudad, había conseguido aprender a mentirse, había conseguido sonreír...

A tientas.

http://www.youtube.com/watch?v=USDOsCEXlCs


El agua ya no arrastra mi dolor,
y me encuentro en peligro de extinción.

No recuerdo como era ser feliz.
Mi silencio va apagando mi latir.
Tinieblas y una luz alrededor.
Y mis miedos avivando el apagón.

A tientas,
tropezando voy detrás.
Buscando abrazar la oscuridad.

El día que yo ya no esté,
recuerda que aunque no lo supe hacer,
quería, y de querer fue sin querer,
el perderte a ti, por no saber vivir.

Entiendo que tu miedo te venció,
no era fácil superar la situación.
No hubo agallas de agarrar todo ese amor,
que en tu pecho aún me daba la razón.

El día que yo ya no esté,
recuerda que aunque no lo supe hacer,
quería, y de querer fue sin querer,
el perderte a ti, por no saber fingir.