En el fondo, las tormentas no son más que el encuentro de dos masas de aire a distinta temperatura, que provocan una inestabilidad traducida en viento, lluvia, luz y sonido. Pero en mi diccionario, hace mucho que las tormentas pasaron a significar algo mucho más poderoso que un simple chaparrón...
Cuando vives una relación, compartes muchos momentos, muchas anécdotas, y hay pequeños detalles que son sólo vuestros, como aquella canción que sonaba, aquella frase de un libro que os describía... En nuestra historia reinaban las tormentas... Cada gota de lluvia era un te quiero en silencio, cada trueno un reflejo de la impotencia que nos invadía cada vez que la distancia ahogaba, cada relámpago, la vela que iluminaba el camino de la otra cuando todas las luces se apagaban...
Hoy, un día más... echo de menos sonreír al mirar por la ventana, coger el móvil, y mandarle un mensaje diciéndole, por ejemplo: "Está lloviendo... Te quiero."
Son días como hoy los que empapan y arrugan mi vida, y en los que la poca esperanza que me queda lucha para que tampoco para ella la palabra tormenta haya perdido el gran significado que adquirió aquella noche de diciembre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario