http://www.youtube.com/watch?v=USDOsCEXlCs
El agua ya no arrastra mi dolor,
y me encuentro en peligro de extinción.
No recuerdo como era ser feliz.
Mi silencio va apagando mi latir.
Tinieblas y una luz alrededor.
Y mis miedos avivando el apagón.
A tientas,
tropezando voy detrás.
Buscando abrazar la oscuridad.
El día que yo ya no esté,
recuerda que aunque no lo supe hacer,
quería, y de querer fue sin querer,
el perderte a ti, por no saber vivir.
Entiendo que tu miedo te venció,
no era fácil superar la situación.
No hubo agallas de agarrar todo ese amor,
que en tu pecho aún me daba la razón.
El día que yo ya no esté,
recuerda que aunque no lo supe hacer,
quería, y de querer fue sin querer,
el perderte a ti, por no saber fingir.
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2 de octubre de 2011
19 de mayo de 2011
Enero en la playa.
Y tu piel es blanca como esta mañana de enero demasiado hermosa como para ir a trabajar. Y sin pestañear, hablamos con la jefa un cuento chino y, como niños, nos volvemos a acostar. Se supone que debería ser fácil, ¿Tienes frío? Pero a veces lo hago un poco difícil. Perdón. Suerte, que tu ríes y no te enfadas, porque eres más lista y menos egoísta que yo.
¿Todavía tienes frío? Bueno, cierra los ojos un minuto, que te llevo a un lugar...
Imagina una calita, yo te sirvo una clara, es verano y luce el sol, es la costa catalana. Y estamos tranquilos, como anestesiados, después del gazpacho nos quedamos dormidos. Mirando el Tour de Francia en la típica etapa donde Lance gana imponiéndose al sprint con un segundo de ventaja en el último suspiro, colgándose a sus hombros el maillot amarillo. De nuevo el chiringuito, un bañito, helado de pistacho, partido al futbolín, lanzamos unos frisbis, jugamos a las cartas y acabamos cenando sardinas y ensalada. Bebemos, dorados, hablamos, callados. La luna, la sal, tus labios mojados. Me entra la sed y pido una copa, y España se queda en cuartos en la Eurocopa...
Pero nos da igual, hoy ganaremos el mundial. Subimos a casa, hacemos el amor y sudamos tanto que nos deshidratamos. El tiempo se para, el aire no corre. Mosquitos volando y grillos cantando. Y tú a mi lado, muriendo de sueño. Cansada, contenta, me pides un cuento. Y yo te lo cuento, más bien me lo invento. Te explico que un niño cruzó el universo montado en un burro con alas de plata buscando la estrella llamada Renata que bailaba salsa con un asteroide llamado Julián Rodríguez de Malta. Malvado, engreído, traidor, forajido. Conocido bandido de la vía Láctea por vender estrellas independientes a multinacionales semiespaciales, y te duermes...
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios...
Al principio, como siempre, dormimos abrazados, y cuando ya suspiras me retiro a mi espacio. Me gusta dormir solo a tu lado... de la cama, de esta cama hoy repleta de mantas en esta mañana fría, fría, fría... congelada, congelada...
¿Todavía tienes frío? Bueno, cierra los ojos un minuto, que te llevo a un lugar...
Imagina una calita, yo te sirvo una clara, es verano y luce el sol, es la costa catalana. Y estamos tranquilos, como anestesiados, después del gazpacho nos quedamos dormidos. Mirando el Tour de Francia en la típica etapa donde Lance gana imponiéndose al sprint con un segundo de ventaja en el último suspiro, colgándose a sus hombros el maillot amarillo. De nuevo el chiringuito, un bañito, helado de pistacho, partido al futbolín, lanzamos unos frisbis, jugamos a las cartas y acabamos cenando sardinas y ensalada. Bebemos, dorados, hablamos, callados. La luna, la sal, tus labios mojados. Me entra la sed y pido una copa, y España se queda en cuartos en la Eurocopa...
Pero nos da igual, hoy ganaremos el mundial. Subimos a casa, hacemos el amor y sudamos tanto que nos deshidratamos. El tiempo se para, el aire no corre. Mosquitos volando y grillos cantando. Y tú a mi lado, muriendo de sueño. Cansada, contenta, me pides un cuento. Y yo te lo cuento, más bien me lo invento. Te explico que un niño cruzó el universo montado en un burro con alas de plata buscando la estrella llamada Renata que bailaba salsa con un asteroide llamado Julián Rodríguez de Malta. Malvado, engreído, traidor, forajido. Conocido bandido de la vía Láctea por vender estrellas independientes a multinacionales semiespaciales, y te duermes...
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios...
Al principio, como siempre, dormimos abrazados, y cuando ya suspiras me retiro a mi espacio. Me gusta dormir solo a tu lado... de la cama, de esta cama hoy repleta de mantas en esta mañana fría, fría, fría... congelada, congelada...
17 de febrero de 2011
Te odio, no te odio.
Te odio por la nota que dejaste al despertar huyendo.
Te odio por los días que has estado sin estar dentro de mí.
Te odio por dejarme a medias antes de llegar al éxtasis.
Te odio por tu boca que carece de verdad, y sigue así.
Te odio como nadie en este mundo te odiará.
Te odio como no se puede odiar a nadie más.
Te odio porque siempre sigues, siempre sigues, siempre sigues...
siempre sigues ahí.
Te odio, tanto que podría hacerte resucitar del miedo.
Olvidaste en mi alma el cuaderno en el que solías preguntar: "¿Cuántos días quedan para vernos?"
Tengo el corazón a punto de estallar.
Te odio, te odio, te odio... No, no te odio...
Te odio por los días que has estado sin estar dentro de mí.
Te odio por dejarme a medias antes de llegar al éxtasis.
Te odio por tu boca que carece de verdad, y sigue así.
Te odio como nadie en este mundo te odiará.
Te odio como no se puede odiar a nadie más.
Te odio porque siempre sigues, siempre sigues, siempre sigues...
siempre sigues ahí.
Te odio, tanto que podría hacerte resucitar del miedo.
Olvidaste en mi alma el cuaderno en el que solías preguntar: "¿Cuántos días quedan para vernos?"
Tengo el corazón a punto de estallar.
Te odio, te odio, te odio... No, no te odio...
12 de febrero de 2011
10 de febrero de 2011
Pablo Neruda.
| Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos." El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche esta estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los ultimos versos que yo le escribo. |
9 de febrero de 2011
Una historia diferente.
Esta canción la descubrí hace poco, y la verdad es que me encanta. Se le podrían sacar los tres pies al gato, pero en el fondo, de lo único que habla esta canción es del amor, a veces con muchas dificultades, pero en el fondo, amor.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
Vestías el uniforme de la escuela:
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
En los plenos del congreso no hacía otra cosa que pensar en ti,
Poco a poco nuestra relación se fue formalizando,
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
Pero como todas las historias de amor,
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
Estoy seguro: a mí vendrás
Mi vida empezó aquel día en la inauguración de un polideportivo
a la que fui invitado en calidad de diputado
y como miembro del partido.
Cuando te vi pasar por la otra acera,
con tus recién cumplidos quince años,
salías de la escuela.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.
Vestías el uniforme de la escuela:
el jersey verde, la falda de cuadros,
hasta las rodillas las medias.
Sobre los hombros una pesada cartera.
Quién fuera tu porteador, tu tutor,
tu institutriz o tu maestra.
Para estar cerca siempre de ti
y dedicarte mil atenciones,
mil atenciones.
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
En los plenos del congreso no hacía otra cosa que pensar en ti,
y día a día iba a tu colegio
para verte salir.
Hasta que un día el amor rebosó en mi cuerpo
dulce, violento. Y así, corriendo,
fui hacia ti y te pregunté:
"Buena muchacha, te acompaño a casa".
No olvidaré cómo dijiste "Como quiera usted".
"Como quiera usted".
Poco a poco nuestra relación se fue formalizando,
hacíamos juntos los deberes
mientras íbamos a tu casa andando.
Hasta un día logré invitarle al cine a ver El Rey León.
Cuando las hienas acechaban al héroe
contra mi pecho mi pequeña se estrujó.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
Pero como todas las historias de amor,
al menos las más bellas,
la nuestra por supuesto también
acabó en tragedia.
Y a su madre al enterarse le entró la histeria,
me denunció, y puso un matón
para seguir a su pequeña.
Y una gris tarde fui a buscarla y aquel matón,
por tres sitios, la cara me rompió.
La cara me rompió.
Pronto se hicieron eco de la noticia
los medios de comunicación,
y un moderno cantautor
me compuso una canción.
Durante una temporada El Mundo
me dedicaba sus portadas,
y para darle mayor gravedad
Pedro J. un editorial.
Y tertulianos en la radio y la tele comentaban
cómo la juventud se pierde.
Ay, ¡cómo se pierde!
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
El comité disciplinario del partido,
movido por la envidia claramente,
inició una investigación interna
y me abrieron expediente.
Y tras un arduo y largo tormento me expulsaron a la vez
del partido, el comité,
y de mi casa mi buena mujer.
Y quedé sólo con los recuerdos de una pequeña
con uniforme de escuela,
con uniforme.
Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
Da igual, yo te amo.
Estoy perdido, me echaron del partido.
Sólo quiero estar contigo.
Y qué le voy a hacer si me echó mi mujer
sólo porque te quiero.
El mundo entero está a nuestros pies.
A nuestros pies.
Estoy seguro: a mí vendrás
cuando te dejen papá y mama.
Estaremos juntos, lo sé mi amor,
cuando seas mayor.
Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
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