7 de diciembre de 2010

Sueño de una noche...

Vuelven a mí aquellos besos y el abrazo infinito bajo las estrellas. La noche parecía eterna, las caricias quitaron el frío y la inocencia jugó al escondite por unas horas. La suave brisa del mar rozaba mi cara mientras tus manos recorrían mi cuerpo. La arena nos mecía, o éramos nosotras respirando en aquel vacío que tantas noches me llena de tristeza.

El mundo a mis pies. Cerré los ojos y soñé. Tantas veces lo recuerdo... Pero eras tú la realidad, el sabor de tus labios el que me hace temblar cada noche desde entonces, y tu mirada... qué puedo hacer con esa mirada...

Tus manos rozando las mías, así empezó todo. El silencio ganó por primera vez (No encontraré a nadie que ame mis silencios como tú). El viento hizo el resto. El deseo, la pasión, la euforia ganaron al sentido común, a las promesas.
A veces vuelvo a esa noche de verano e intento rescatar lo que soñé.

Y pienso... qué habría pasado... si todo hubiera sido distinto... Si no hubiera soñado contigo, si no te hubiera besado, si nuestros caminos no se hubieran cruzado...

28 de noviembre de 2010

Feliz 29 de Noviembre.

Recuerdo como hace exactamente un año, escribí un texto parecido al que quiero escribir ahora... Pero el de hoy, respira un aire de añoranza, aunque también de felicidad y satisfacción porque, a pesar de la distancia, y de que hayan pasado muchos años, puedo volver a felicitar a mi mejor amigo.
Son innumerables las experiencias vividas juntos, los numerosos momentos increíbles, y los no tan increíbles, con su toque click, pero a la hora de la verdad, puedo decir que SIEMPRE ha estado ahí cuando he necesitado algo.
No voy a poner todo lo que me aporta, todo lo que me regala cada día, eso ya lo sabe él... Simplemente un deseo: Pasar muchos más cumpleaños a su lado, aunque ya se sabe, en Nunca Jamás no pasa el tiempo, y espero que por nosotros tampoco lo haga.
Te quiero Peter.
Felicidades.

1 de noviembre de 2010

M.

- Si te dijeran que sólo te quedan siete días de vida, ¿Qué harías?
- No lo había pensado nunca.
- (...)
- Oye, que lo de la pregunta de antes... No sé lo que haría, pero los pasaría todos contigo.

Ypunto.


"I love her because she moves in her own way..." Esas fueron las últimas melodías compartidas después de tanto tiempo, tanto tiempo en el que una sola mirada lo decía todo, un abrazo era la diferencia entre lo bueno y lo mejor, y tanto tiempo en el que poco a poco entró en mi vida. Ahora, tiempo después, me paro a pensarlo, a buscarle un porqué y la verdad, no lo tiene. Dicen que la distancia es el olvido, pero eso no es cierto, la distancia puede hacer muchas cosas, pero el olvido de una persona tan importante no lo hace la simple distancia, porque ahora me doy cuenta, que aunque el tiempo pase y no te vuelva a ver, un trocito de mi faltará porque se fue contigo.

15 de octubre de 2010

Te lo prometo.


Las promesas duelen siempre a destiempo. Serían el equivalente a criar un tigre de bengala. Sabes que al principio es monísimo, tierno, encantador, pero que algún día, sí o sí, te arrancará un brazo o cualquier otra cosa. Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que, con los años, a toda promesa le ha salido un matiz. Te querré hasta fin de año, tendremos dos hijos, viviremos en una casa en la playa. Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelantado, es hipotecar lo inexorable, prorratear lo inexpugnable, autojoderse en diferido. Aunque claro, parece que prometerse cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo, y con los demás. Porque actúa como timón para las relaciones sentimentales: Marca el rumbo a seguir, pero para nada esperes que lo que suceda se parezca en algo al rumbo marcado. Aunque si no prometes nada, tarde o temprano te enfrentarás a la pregunta a la que se enfrentan los que comenten la desfachatez de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar solo y únicamente el presente. Cariño, hacia dónde va lo nuestro. Yo cada día me siento más orgullosa de mis dudas. Las únicas que, con los años, acaban siempre confirmándose. Las únicas que, con el tiempo, jamás me van a traicionar. hoy, mientras la palabras nosotros se me escurre líquida entre los dedos, me voy dando de bruces con todas y cada una de mis incompetencias emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz, no he sido capaz de estrecharte entre mis brazos. No he cumplido casi ninguna de mis promesas. No he respondido casi ninguno de tus porqués. Y aun así, hay algo que quiero y puedo decirte: Pase lo que pase a partir de ahora, quiero que seas feliz toda la vida. Te lo prometo.


20 de septiembre de 2010

ADIÓS.

Pero... NUNCA nos quitarán el ayer...

5 de septiembre de 2010

Mundo roto.

Un millón de palabras no pueden hacer que vuelvas. Lo sé porque lo he intentado. Tampoco un millón de lágrimas, lo sé porque he llorado hasta no poder más...


Te necesito...

27 de abril de 2010

Victor.

http://www.editorialjuventud.es/3781.html

A favor de las personas con discapacidad intelectual.


22 de abril de 2010

Esbozos.

Hace días que llevo pensando en escribir… justo desde que te fuiste de mi cama.
La verdad es que no es fácil reflejar tantos sentimientos en un puñado de letras bien colocadas, contando con que mi cara y mi actitud me roban todas las frases que, en algún momento, intente plasmar en este papel.
Es realmente difícil decir adiós, ver como algo se desprende de ti para sentarse en un polvoriento sillón de autobús, en el que no estás tú… sólo la distancia. Es difícil disimular las lágrimas cuando regresas a esas cuatro paredes que, aunque ahora se antojan frías, hace unos minutos fueron el lugar más cálido en el que habías estado nunca. Caminar cabizbaja mientras la lluvia va cayendo sobre ti, a pesar de sostener un paraguas en la mano izquierda, también es difícil, porque las gotas van mojando la pantalla del teléfono que sostienes en la mano derecha, ese que cada minuto suena, con el único fin de conectar tu mundo con el suyo…
Es difícil, y asfixiante, sentarte en la cama, mirar alrededor, oler su fragancia, y no encontrar sus ojos… Estás sola, sus brazos no te arropan, sus labios no te rozan, su aliento no te acaricia… Te tumbas cubriéndote con esa manta que había fundido vuestra vida en una… Y lloras.
Sin embargo, es fácil, demasiado fácil, cerrar los ojos y dibujar en mi mente los esbozos de momentos junto a ella, y del futuro que nos espera, y eso, sólo eso, es lo que consigue hacerme sonreir…

27 de marzo de 2010

Gracias.

Todos tenemos algo que realmente nos hace felices. La mayoría se conforman con lo material, con lo que cuesta mucho pero no vale nada. En cambio, yo he dado un pequeño salto, y he aprendido a ser feliz con las pequeñas grandes cosas.
Un abrazo en mitad de la noche, el roce de una piel, la sonrisa al despertar y ver que aún sigue ahí, una mano entrelazada por la calle, un paseo matutino bebiendo café para llevar, fotos y fotos que retratan los inicios de toda una vida, coincidencias que no dejan de sorprender, besos que lo dicen todo, miradas en las que te puedes perder y no regresar nunca, frases en la pared, canciones en un bar, agua cayendo sobre el cuerpo, desorden que ordena tu vida, comidas en solitario, anécdotas en compañía, primeros encuentros, un te quiero al oído, respirar fuerte y profundo, risas nerviosas, apoyo mutuo, gestos transparentes… En definitiva, todo lo que no se puede comprar, todo lo que no se puede olvidar, todo lo que se lleva por dentro… No cuesta nada, pero vale mucho.