
-La gente no se encuentra y se enamora- dijiste. Yo no opino lo mismo.
Echo la vista atrás, y recuerdo todos y cada uno de los momentos en los que había un nosotras, esa noche en la que nuestros labios chocaron inesperadamente, y mis latidos, acompasados con los tuyos, encontraron un puto motivo por el que seguir vibrando. Aquella noche, podría convertirse en el mejor poema escrito, o en cualquier otra canción perfecta de Suárez.
Había esperanza escondida en el lugar que elegimos para empezar a escribir nuestro guión, y yo, no la he perdido.
A pesar de que parezca que nuestros caminos son totalmente opuestos, que siempre hay alguna razón que te dice -frena-, que eso que empezó hace dieciocho meses se ha disuelto entre nuestras manos, puedo decir que sigo enganchada a tu tez blanca, a tu forma de querer(me), a tu risa nerviosa al verme, a tus ganas de nada, menos de mi.
Y no hay un solo día, que no aparezca la impotencia para decirme lo absurda que es la vida si no estás tu en ella. Y a mi con eso me vale.
Lanzo un alto al fuego. A un fuego absurdo. Tiendo mi mano a recobrar todos esos días, miradas, en los que estábamos en ese otro mundo, y hacer del plano secundario en el que vivimos, la historia protagonista de nuestra vida.
"Quiero que grites conmigo que me amarás toda una vida."
No hay comentarios:
Publicar un comentario