7 de diciembre de 2010

Sueño de una noche...

Vuelven a mí aquellos besos y el abrazo infinito bajo las estrellas. La noche parecía eterna, las caricias quitaron el frío y la inocencia jugó al escondite por unas horas. La suave brisa del mar rozaba mi cara mientras tus manos recorrían mi cuerpo. La arena nos mecía, o éramos nosotras respirando en aquel vacío que tantas noches me llena de tristeza.

El mundo a mis pies. Cerré los ojos y soñé. Tantas veces lo recuerdo... Pero eras tú la realidad, el sabor de tus labios el que me hace temblar cada noche desde entonces, y tu mirada... qué puedo hacer con esa mirada...

Tus manos rozando las mías, así empezó todo. El silencio ganó por primera vez (No encontraré a nadie que ame mis silencios como tú). El viento hizo el resto. El deseo, la pasión, la euforia ganaron al sentido común, a las promesas.
A veces vuelvo a esa noche de verano e intento rescatar lo que soñé.

Y pienso... qué habría pasado... si todo hubiera sido distinto... Si no hubiera soñado contigo, si no te hubiera besado, si nuestros caminos no se hubieran cruzado...

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