El mundo a mis pies. Cerré los ojos y soñé. Tantas veces lo recuerdo... Pero eras tú la realidad, el sabor de tus labios el que me hace temblar cada noche desde entonces, y tu mirada... qué puedo hacer con esa mirada...
Tus manos rozando las mías, así empezó todo. El silencio ganó por primera vez (No encontraré a nadie que ame mis silencios como tú). El viento hizo el resto. El deseo, la pasión, la euforia ganaron al sentido común, a las promesas.
A veces vuelvo a esa noche de verano e intento rescatar lo que soñé.
Y pienso... qué habría pasado... si todo hubiera sido distinto... Si no hubiera soñado contigo, si no te hubiera besado, si nuestros caminos no se hubieran cruzado...
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