Supongo que tienes miles de recuerdos bonitos, y es imposible que lo olvides. Pero yo no me rindo y voy a igualar el marcador, me voy a quedar a tu lado, fabricando todos los recuerdos del mundo, para que un día te vayas a la cama y te des cuenta de que estoy en casi todos los instantes que te hacen sonreír.
A lo mejor podríamos ser un cuento sin acabar, una cajita llena de recuerdos, incluso un sentimiento que se quedó dormido...
Podríamos ser lo que se quedó guardado en un cajón, la sonrisa cómplice, el abrazo que nunca acabe, lo que pudo ser, pero no fue, la ilusión oculta, la hora de espera o quizás dos manos que se cruzan.
Podríamos ser lo que no se define con simpleza, porque nunca pudo pensarse claramente.
Somos lo que fuimos, lo que pudimos ser y lo que somos, no somos nada pero podemos serlo todo...
30 de marzo de 2011
20 de marzo de 2011
17 de Marzo.
Una vez sentí algo por una chica, tuve mi oportunidad pero no la aproveché. Por un tiempo por las noches desde mi cama, me preguntaba si había cometido un error, si algún día dejaría de pensar en ella.
Ahora no recuerdo como lucía, su rostro desapareció, y nunca va a regresar.
Entonces, ¿Son seis meses suficientes para olvidar a alguien? Absolutamente, Sobre todo cuando aparece otra persona que cambia todas tus expectativas, que pone tu mundo patas arriba, y todo lo que antes dolía desaparece.
Entonces, ¿Son siete días suficientes para querer a alguien? Absolutamente.
14 de marzo de 2011
Mi utopía.
La Real Academia española define utopía como: "Proyección humana de un mundo idealizado que se presenta como alternativo al mundo realmente existente, ejerciendo así una crítica sobre éste."
Hasta hace un par de semanas, solía vivir así, era feliz en mi mundo perfecto, apartada de todo lo que pudiera hacerme sufrir, en mi burbuja de cristal, frágil y a la vez resistente. Pero entonces llegaste tú, y con tu sonrisa rompiste la finísima capa que me separaba a mi del resto del mundo, la rompiste con unas cuantas palabras, prometiendo protegerme, protegerme incluso mejor que mi burbuja, con dos palabras claves destrozaste mi mundo perfecto, mi utopía: Te quiero. Y sin ningún tipo de piedad, me dejaste desprotegida, expuesta a cualquier dolor.
Creo que hacía mucho que no sentía algo que no fuera anhelo, o incluso soledad. Ahora siento que tú estás conmigo... Me da miedo, pero aun así no me arrepiento, alguien me dijo alguna vez que no hay que arrepentirse nunca de algo que te hace sonreír.
Hasta hace un par de semanas, solía vivir así, era feliz en mi mundo perfecto, apartada de todo lo que pudiera hacerme sufrir, en mi burbuja de cristal, frágil y a la vez resistente. Pero entonces llegaste tú, y con tu sonrisa rompiste la finísima capa que me separaba a mi del resto del mundo, la rompiste con unas cuantas palabras, prometiendo protegerme, protegerme incluso mejor que mi burbuja, con dos palabras claves destrozaste mi mundo perfecto, mi utopía: Te quiero. Y sin ningún tipo de piedad, me dejaste desprotegida, expuesta a cualquier dolor.
Creo que hacía mucho que no sentía algo que no fuera anhelo, o incluso soledad. Ahora siento que tú estás conmigo... Me da miedo, pero aun así no me arrepiento, alguien me dijo alguna vez que no hay que arrepentirse nunca de algo que te hace sonreír.
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6 de marzo de 2011
1 de marzo de 2011
Inevitable.
- Me cuesta irme, que lo sepas...
- Y a mi, y si sigues hablándome más!
- Jajaja, INEVITABLE, jope...
- Inevitable es que tenga tantas ganas de verte...
17 de febrero de 2011
Te odio, no te odio.
Te odio por la nota que dejaste al despertar huyendo.
Te odio por los días que has estado sin estar dentro de mí.
Te odio por dejarme a medias antes de llegar al éxtasis.
Te odio por tu boca que carece de verdad, y sigue así.
Te odio como nadie en este mundo te odiará.
Te odio como no se puede odiar a nadie más.
Te odio porque siempre sigues, siempre sigues, siempre sigues...
siempre sigues ahí.
Te odio, tanto que podría hacerte resucitar del miedo.
Olvidaste en mi alma el cuaderno en el que solías preguntar: "¿Cuántos días quedan para vernos?"
Tengo el corazón a punto de estallar.
Te odio, te odio, te odio... No, no te odio...
Te odio por los días que has estado sin estar dentro de mí.
Te odio por dejarme a medias antes de llegar al éxtasis.
Te odio por tu boca que carece de verdad, y sigue así.
Te odio como nadie en este mundo te odiará.
Te odio como no se puede odiar a nadie más.
Te odio porque siempre sigues, siempre sigues, siempre sigues...
siempre sigues ahí.
Te odio, tanto que podría hacerte resucitar del miedo.
Olvidaste en mi alma el cuaderno en el que solías preguntar: "¿Cuántos días quedan para vernos?"
Tengo el corazón a punto de estallar.
Te odio, te odio, te odio... No, no te odio...
12 de febrero de 2011
10 de febrero de 2011
Pablo Neruda.
| Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos." El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche esta estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los ultimos versos que yo le escribo. |
9 de febrero de 2011
Una historia diferente.
Esta canción la descubrí hace poco, y la verdad es que me encanta. Se le podrían sacar los tres pies al gato, pero en el fondo, de lo único que habla esta canción es del amor, a veces con muchas dificultades, pero en el fondo, amor.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
Vestías el uniforme de la escuela:
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
En los plenos del congreso no hacía otra cosa que pensar en ti,
Poco a poco nuestra relación se fue formalizando,
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
Pero como todas las historias de amor,
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
Estoy seguro: a mí vendrás
Mi vida empezó aquel día en la inauguración de un polideportivo
a la que fui invitado en calidad de diputado
y como miembro del partido.
Cuando te vi pasar por la otra acera,
con tus recién cumplidos quince años,
salías de la escuela.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.
Vestías el uniforme de la escuela:
el jersey verde, la falda de cuadros,
hasta las rodillas las medias.
Sobre los hombros una pesada cartera.
Quién fuera tu porteador, tu tutor,
tu institutriz o tu maestra.
Para estar cerca siempre de ti
y dedicarte mil atenciones,
mil atenciones.
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
En los plenos del congreso no hacía otra cosa que pensar en ti,
y día a día iba a tu colegio
para verte salir.
Hasta que un día el amor rebosó en mi cuerpo
dulce, violento. Y así, corriendo,
fui hacia ti y te pregunté:
"Buena muchacha, te acompaño a casa".
No olvidaré cómo dijiste "Como quiera usted".
"Como quiera usted".
Poco a poco nuestra relación se fue formalizando,
hacíamos juntos los deberes
mientras íbamos a tu casa andando.
Hasta un día logré invitarle al cine a ver El Rey León.
Cuando las hienas acechaban al héroe
contra mi pecho mi pequeña se estrujó.
Y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento
todo paró y nació el amor.
Nació el amor.
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
Pero como todas las historias de amor,
al menos las más bellas,
la nuestra por supuesto también
acabó en tragedia.
Y a su madre al enterarse le entró la histeria,
me denunció, y puso un matón
para seguir a su pequeña.
Y una gris tarde fui a buscarla y aquel matón,
por tres sitios, la cara me rompió.
La cara me rompió.
Pronto se hicieron eco de la noticia
los medios de comunicación,
y un moderno cantautor
me compuso una canción.
Durante una temporada El Mundo
me dedicaba sus portadas,
y para darle mayor gravedad
Pedro J. un editorial.
Y tertulianos en la radio y la tele comentaban
cómo la juventud se pierde.
Ay, ¡cómo se pierde!
Me darán de lado, me quitarán mi escaño,
sólo porque te amo.
Estoy perdido, me echarán del partido,
no tiene sentido.
Y qué le voy a hacer, y qué dirá mi mujer
cuando sepa que te quiero.
El mundo entero querrá mi cabeza a sus pies.
A sus pies.
El comité disciplinario del partido,
movido por la envidia claramente,
inició una investigación interna
y me abrieron expediente.
Y tras un arduo y largo tormento me expulsaron a la vez
del partido, el comité,
y de mi casa mi buena mujer.
Y quedé sólo con los recuerdos de una pequeña
con uniforme de escuela,
con uniforme.
Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
Da igual, yo te amo.
Estoy perdido, me echaron del partido.
Sólo quiero estar contigo.
Y qué le voy a hacer si me echó mi mujer
sólo porque te quiero.
El mundo entero está a nuestros pies.
A nuestros pies.
Estoy seguro: a mí vendrás
cuando te dejen papá y mama.
Estaremos juntos, lo sé mi amor,
cuando seas mayor.
Me han dado de lado, me han quitado mi escaño.
6 de febrero de 2011
Alas.
Hoy ha sido una de esas tardes de domingo de las que, aunque no sabes por qué, te invade la tristeza...
Revoloteando por Internet, he encontrado el blog de una persona cercana, pero sobre todo, muy importante para mí. Y he viajado hasta los recuerdos de hace varios años, hasta el verano donde encontré a esta persona, donde pasó de ser conocida, a ser amiga.
Nadie me ha regalado tantas sonrisas, tantos detalles, tantos buenos momentos... Yo era una niña ( y lo sigo siendo), pero se abrió a mí, confió desde el principio.
Surgió algo hace un par de años que me llevó a pensar que desaparecería de mi vida, que se alejaría, e incluso que no volvería a verla. La verdad es que llegué a llorar. La empecé a echar de menos sin saber aun qué iba a pasar.
Pero ahora, después de todo, sigue a mi lado. Y no creo que sepa todo lo que me importa, todo lo que necesito un abrazo suyo...
Tenemos miles de diferencias, empezando por la edad, pero creo que en ese lugar, ese verano, en esos diez días, una personita nos unió, y consiguió que sigamos donde estamos.
Diría miles de cosas, pero sobre todo, le doy las gracias por escucharme, por aguantarme, por estar ahí... GRACIAS POR PRESTARME TUS ALAS CUANDO YO NO PUEDO VOLAR SOLA.
Te quiero mucho.
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