
“Qué bueno oír tu voz hablándome tan cerca,
qué bien me encuentro sólo con mirarte…”
A veces, cuando parece que no puedes hacer nada, te llega la oportunidad de ser completamente feliz, sí, felicidad plena, esa que normalmente parece no existir.
Domingo, 20 de diciembre, un día como otro cualquiera para el resto de la humanidad, pero no para nosotras, al menos no para mí.
Ese día, después de mucho tiempo, estaré al 100%, seré totalmente feliz. Alguien me dijo un día que la felicidad no puede residir sólo en una persona, que se basa en trocitos de personas que van completándote, que cada uno te da lo mejor de sí mismo, hasta que todas las piezas del puzle encajan.
Pero señores, eso no es verdad. Quizás es suerte, quizás ilusión… pero yo tengo todo en uno… Vale que no sólo es ella mi felicidad, pero tiene todo, y cuando esté con ella… no existirá nada ni nadie, sólo nuestro pequeño gran mundo, ese del que no querré marcharme, del que dolerá despedirse…
qué bien me encuentro sólo con mirarte…”
A veces, cuando parece que no puedes hacer nada, te llega la oportunidad de ser completamente feliz, sí, felicidad plena, esa que normalmente parece no existir.
Domingo, 20 de diciembre, un día como otro cualquiera para el resto de la humanidad, pero no para nosotras, al menos no para mí.
Ese día, después de mucho tiempo, estaré al 100%, seré totalmente feliz. Alguien me dijo un día que la felicidad no puede residir sólo en una persona, que se basa en trocitos de personas que van completándote, que cada uno te da lo mejor de sí mismo, hasta que todas las piezas del puzle encajan.
Pero señores, eso no es verdad. Quizás es suerte, quizás ilusión… pero yo tengo todo en uno… Vale que no sólo es ella mi felicidad, pero tiene todo, y cuando esté con ella… no existirá nada ni nadie, sólo nuestro pequeño gran mundo, ese del que no querré marcharme, del que dolerá despedirse…
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