6 de febrero de 2011

Alas.

Hoy ha sido una de esas tardes de domingo de las que, aunque no sabes por qué, te invade la tristeza...
Revoloteando por Internet, he encontrado el blog de una persona cercana, pero sobre todo, muy importante para mí. Y he viajado hasta los recuerdos de hace varios años, hasta el verano donde encontré a esta persona, donde pasó de ser conocida, a ser amiga.
Nadie me ha regalado tantas sonrisas, tantos detalles, tantos buenos momentos... Yo era una niña ( y lo sigo siendo), pero se abrió a mí, confió desde el principio.
Surgió algo hace un par de años que me llevó a pensar que desaparecería de mi vida, que se alejaría, e incluso que no volvería a verla. La verdad es que llegué a llorar. La empecé a echar de menos sin saber aun qué iba a pasar.
Pero ahora, después de todo, sigue a mi lado. Y no creo que sepa todo lo que me importa, todo lo que necesito un abrazo suyo...
Tenemos miles de diferencias, empezando por la edad, pero creo que en ese lugar, ese verano, en esos diez días, una personita nos unió, y consiguió que sigamos donde estamos.

Diría miles de cosas, pero sobre todo, le doy las gracias por escucharme, por aguantarme, por estar ahí... GRACIAS POR PRESTARME TUS ALAS CUANDO YO NO PUEDO VOLAR SOLA.

Te quiero mucho.



1 comentario:

  1. Lo bueno abunda y si se llama Alas no me extraña que sea buena gente. XD.
    Ya sabes: "pero peor".

    ResponderEliminar