8 de agosto de 2012

Del mio, del nuestro.


Esa sonrisa que nace desde las comisuras de tus labios... Esos ojos tan transparentes como el agua, esos que me dicen que me quieren aunque ni si quiera me miren. Ese beso inocente aquel día de octubre, y aquellos de noviembre, y otros tantos en diciembre... Pero sobre todo, el beso en aquel lugar donde descansan las almas de todos aquellos, que alguna vez, seguro que estuvieron enamorados. 
Desde aquel momento, cualquier cosa es suficiente si procede de ti. Porque estoy hecha de pedacitos de todos los recuerdos que voy guardando, y que al unirse, forman la historia más bonita del mundo. Porque tú eres lo más bonito del mundo, o al menos del mio, del nuestro.