Es como una carrera a contrarreloj. Los minutos van pasando ante tus ojos, y tú no puedes hacer nada para evitarlo. No tienes más opción que seguir corriendo, porque tu único objetivo es llegar a la meta. Esa meta que veías tan lejana, y que ahora sólo está a unos cuantos metros. Obstáculos, competencia, imprevistos... La vida te va enseñando a superarlos, pero a tu lado, no tienes más que tu propia experiencia.Y al final, te das cuenta de que ese tiempo tan prolongado del que pensabas que disponías no ha sido más que un breve soplo de aire. Y te preguntas si has sabido aprovecharlo, o lo has dejado pasar... Si ha sido algo permanente o efímero, si has aprendido algo, o no has guardado absolutamente nada.
El tiempo es algo muy preciado, tanto, que no sabemos apreciarlo. "Queda mucho todavía", pensamos. Pero no, no queda nada.
Así que coge las riendas de tu vida, y aprende a dirigirla por el camino correcto, porque cuando te quieras dar cuenta, ya no habrá vuelta atrás.
Quién sabe si lo que has ido construyendo, se va a derrumbar en un segundo...